The emotional journey that women my age (41) go through is incredible. I don’t know if it starts at a certain age or if it’s triggered by motherhood (in my case, at 37), or if it has always been there and I was just unaware of it. I don’t know much about heterosexual men, but I do know they don’t experience even half of the hormonal adventures I’ve had in my body—or at least, they don’t express them. (And damn, I still have plenty more to go…)
Men don’t know what it’s like to feel hyper-irritability, hyper-sensitivity, or hyper-low self-esteem… and all at once, or mixed into unpredictable cocktails. It seems like neither biology nor history has wanted to let them in on this experience. And that’s unfair. It often makes me feel angry at all the heterosexual men around me (not that there are many), as if they—just a bunch of clueless guys—were somehow responsible for the place we’re in.
One week, you’re staining your underwear, feeling sensitive and irritable. The next, you’re bleeding—pick a cup, pad, or tampon and carry on with life while dealing with it and everything it entails, which is no small thing. After the bleeding days, you’ll spend another week staining your underwear again—this one’s not too bad, though you’ll feel exhausted. The following week, you’ll be ovulating, thinking more about sex than the rest of the month, and staining your underwear again, but this time a different color. And there you have it—a full month. Then, start over. And so it goes for most of the years of your life.
This is life, and they never explained it at school. The life they taught at school was the men’s version—linear, straightforward, and problem-free.
Lately, I’ve been really intrigued by this cycle, the constant cycle that half the planet is trapped in and that you only become fully aware of as you get older and live alongside heterosexual men (for comparison). What if the system actually took this cycle’s influence on half the population into account? I’m not talking about menstrual leave or lowering the price of tampons. I’m talking about something that isn’t a favor, that isn’t condescending—I’m talking about a system governed by these cycles. A system where it’s not just about who has the biggest nuclear arsenal—Trump’s or Putin’s—but about other forces at play, things that only someone in the week before bleeding could truly perceive.
My God, what would that system even look like?
El viaje emocional por el que pasan las mujeres a mi edad (41) es increíble. No sé si empieza a una determinada edad o es a raíz de la maternidad (en mi caso a los 37), o es simplemente desde siempre y no era consciente. No sé mucho de los hombres heterosexuales pero sí sé que no tienen ni la mitad de aventuras hormonales en su cuerpo que he tenido yo, o al menos no lo manifiestan. (Joder, y las que me quedan...)
Los hombres no conocen la híper irritabilidad, la híper sensibilidad, la híper baja autoestima... y todo junto o combinado en cócteles, ni te cuento. Parece que ni la biología ni la historia ha querido permitir que lo conozcan. Y eso es injusto. A menudo me hace estar enfadada con todos los hombres heterosexuales que me rodean, que no son muchos, como si ellos (unos pobres pringados) fueran responsables de este punto en el que estamos.
Una semana estás manchando la ropa interior, sensible e irritable; la siguiente, sangrado, elige copa, compresa o tampón y haz vida normal mientras te encargas de esto y lo que conlleva, que no es poco. Después de los días de sangrado pasarás una semana más manchando de nuevo la ropa interior, esta semana no está mal, aunque estarás hecha polvo. A la siguiente semana estarás ovulando, tendrás más pensamientos sexuales que el resto del mes y volverás a manchar tu ropa interior, aunque ahora de otro color. Hasta aquí, un mes completo. Así que, vuelta a empezar. Y así la mayoría de los años de tu vida. La vida es esto y no lo explicaban en la escuela, la de la escuela era la vida de los tíos, lineal, recta y sin problemas.
Últimamente estoy muy intrigada con esto del ciclo, el ciclo constante del que no salimos la mitad del planeta y del que solo eres consciente cuando vas cumpliendo años y convives con hombres heterosexuales (por comparativa) ¿Y si el sistema tuviera en cuenta esta influencia del ciclo en los cuerpos de la mitad de la población? No hablo de baja laboral por la menstruación o bajar el precio de los tampones. Hablo de algo que no es un favor, que no es condescendiente, hablo de un sistema gobernado por esos ciclos, donde no es más grande la de Trump o la de Putin, si no que hay otras cosas en juego que solo alguien en la semana previa al sangrado podría ver.
Madre mía, ¿cómo sería ese sistema?
17.03.2025
Cycles / Ciclos
Place / Lugar: en el salón, mientras mi hijo juega, en el móvil.
I'm not looking for anything in particular, just to vomit—vomit what I need to share by nature, by instinct, like an animal that can't keep secrets. In the absence of people or mirrors reflecting faces I no longer like, faces that seem old to me, I've decided to have this digital, multipurpose space to put whatever I feel like, nothing more.
Like a therapy exercise, I've set an alarm to, at least once a week, sit down and write—turn whatever is in my head into text. Not because it's important or relevant to the world, but because it is to me. I want to matter more to myself.
Knowing that I have a grasp of grammar and spelling, I’m not afraid, but I see the abyss of emotions and thoughts I’m falling into, and I pull back. I choose to be brave and to be nothing and no one—just a reflection.
No busco nada especialmente más que vomitar, vomitar lo que necesito compartir por mi naturaleza, por mi instinto de animal que no puede tener secretos. A falta de personas o espejos que me miran con caras que no me gustan ya, que me parecen viejas: he decidido tener este espacio digital y multiusos para poner lo que a mí me dé la gana, sin más.
Como si de un ejercicio de la terapia se tratase, me he colocado una alarma para, al menos una vez a la semana, hacer el ejercicio de escribir, convertir en un texto lo que hay en mi cabeza. No por importante o relevante que sea hacia el mundo, sino hacia mí. Quiero ser más importante para mí misma.
Sabiendo que controlo de gramática y ortografía, no me asusto, pero veo el abismo de emociones y pensamientos hacia donde caigo y me echo hacia atrás. Decido ser valiente y no ser nada ni nadie, solo reflejar.
17.03.2025
Overture / Obertura
Place / Lugar: En el estudio de casa, en el portátil.